Túnez - Grupo F

Túnez 🦅 rumbo a 2026: defensa de hierro, colmillo frío y un boleto sin manchas

Túnez 🇹🇳🦅 rumbo a 2026: defensa de hierro, colmillo frío y un boleto sin manchas

Un recorrido perfecto en el Grupo H de CAF, con arco en cero y victorias de oficio, para plantarse en el Grupo F del Mundial con un libreto claro: competir cada pelota y vivir cómodo en el marcador corto.

Introducción

Hay selecciones que se clasifican con fuegos artificiales y otras que lo hacen con una luz blanca, constante, casi clínica. Túnez eligió lo segundo: un equipo que no necesitó contar su historia a los gritos, porque la contó con resultados. En su eliminatoria, cada partido fue una escena breve y controlada, como esas noches en las que el fútbol se parece más a administrar riesgos que a perseguir belleza.

El rasgo que define su campaña no es una cifra suelta: es una sensación que se vuelve número. Túnez ganó, y lo hizo sin abrir la puerta. Marcó 22 goles y no recibió ninguno. Diez partidos, nueve triunfos, un empate. La clase de registro que no admite matices: o fuiste superior, o fuiste impecable. Y Túnez consiguió ambas cosas, alternando goleadas y victorias mínimas con el mismo gesto: sin desordenarse.

La tabla del Grupo H de CAF lo explica con contundencia: primer puesto con 28 puntos sobre 30 posibles, diferencia de +22 y el arco invicto. El perseguidor más cercano sumó 15. No hubo apremio de calculadora ni finales con el corazón en la boca: hubo una línea recta, sostenida por la regularidad y por una idea simple de rendimiento, la más difícil de ejecutar: no conceder.

Y si hay que marcar momentos bisagra, la película tiene varias escenas claras. El inicio fue una declaración de intenciones el 17 de noviembre de 2023: Túnez 4:0 Santo Tomé y Príncipe, con goles repartidos y un guion sin sobresaltos. Luego llegó un triunfo de esos que pesan en cualquier eliminatoria africana por lo que implica salir de casa y resolverlo tarde: el 21 de noviembre de 2023, Malaui 0:1 Túnez, con penal de Msakni al 87'. La tercera bisagra, por su valor simbólico, fue el 9 de junio de 2024: Namibia 0:0 Túnez, único partido sin victoria, pero también un recordatorio del techo defensivo del equipo: incluso cuando el partido no se abre, el punto llega sin pagar peaje.

El cierre fue una firma con tinta gruesa. El 10 de octubre de 2025, Santo Tomé y Príncipe 0:6 Túnez, la goleada que rompe cualquier discusión sobre jerarquías en el grupo y que, además, muestra otra virtud: cuando el rival se cae, Túnez no perdona. Y tres días después, el 13 de octubre de 2025, Túnez 3:0 Namibia: un final en casa, con penal temprano y control, como si la eliminatoria hubiera sido eso desde el principio.

Con ese pasaporte en el bolsillo, el próximo capítulo ya tiene escenario y nombres propios: el Grupo F del Mundial, con Japón, Países Bajos y un tercer rival que saldrá de un play-off UEFA. En Monterrey y Dallas, Túnez llevará una marca registrada: la sensación de que, para ganarle, hay que romper una cerradura.

El camino por Eliminatorias

En el Grupo H de CAF, Túnez construyó una campaña que se entiende desde dos ejes: eficacia y control. Eficacia, porque convirtió 22 goles en 10 partidos, una media de 2,2 por encuentro. Control, porque no recibió ninguno. En una eliminatoria donde los contextos cambian —viajes, canchas, ritmos distintos—, sostener esa estabilidad habla de una selección que compite con la cabeza fría.

La lectura de la tabla es casi un parte médico: signos vitales perfectos. Túnez terminó con 28 puntos (9 triunfos, 1 empate, 0 derrotas), con 22 a favor y 0 en contra, diferencia de +22. Detrás, Namibia y Liberia quedaron igualados en 15 puntos, ambos con 13 goles a favor pero con goles en contra (10 y 11). Ese contraste es el corazón de la historia: Túnez no solo sumó más; lo hizo sin permitir que el rival le encuentre el camino al arco.

Hay un detalle que suele explicar campañas tan dominantes: la capacidad de ganar partidos incómodos. Túnez lo hizo varias veces, y con marcadores cortos que son oro en eliminatorias. El 21 de noviembre de 2023 resolvió ante Malaui con un 0:1 y un penal al 87'. El 5 de junio de 2024 venció 1:0 a Guinea Ecuatorial con penal al 82'. El 19 de marzo de 2025 ganó 0:1 en Liberia con gol a los 4'. Incluso el 8 de septiembre de 2025, en Malabo, se llevó el 0:1 con gol al 90+4'. Son cuatro partidos definidos por detalles, y en tres de ellos el gol llegó en el tramo final o temprano para administrar. No es casualidad: es una forma de jugar y de competir.

Pero Túnez no fue únicamente oficio. También tuvo jornadas de contundencia, de esas que te permiten inflar diferencia de gol y, de paso, mandar un mensaje interno: el plan A también sirve cuando el partido se rompe. El 17 de noviembre de 2023 fue 4:0 a Santo Tomé y Príncipe. El 4 de septiembre de 2025, 3:0 a Liberia. El 10 de octubre de 2025, 6:0 a Santo Tomé y Príncipe. Y el 13 de octubre de 2025, 3:0 a Namibia. En total, cuatro partidos con tres o más goles a favor; el resto, victorias de uno o dos goles. El repertorio estuvo completo.

La segmentación numérica también deja pistas útiles. En condición de local, Túnez jugó cinco partidos: 4:0 a Santo Tomé y Príncipe, 1:0 a Guinea Ecuatorial, 2:0 a Malaui, 3:0 a Liberia y 3:0 a Namibia. Cinco triunfos, 13 goles a favor y 0 en contra. De visitante, jugó cinco: 0:1 en Malaui, 0:0 en Namibia, 0:1 en Liberia, 0:1 en Guinea Ecuatorial y 0:6 ante Santo Tomé y Príncipe. Cuatro triunfos y un empate, 9 goles a favor y 0 en contra. En casa fue más productivo; fuera, igual de seguro. Y esa simetría defensiva —cero goles recibidos en ambos escenarios— es un dato que sostiene cualquier análisis.

También se puede medir el tipo de partidos que ganó. Túnez tuvo cuatro victorias por un gol (0:1 a Malaui, 1:0 a Guinea Ecuatorial, 0:1 a Liberia, 0:1 a Guinea Ecuatorial) y el empate 0:0 en Namibia. Es decir: cinco de diez encuentros fueron marcadores cerrados (0:0, 1:0, 0:1). En esos contextos, donde un error o una pelota parada te cambia el día, Túnez no se desordenó. Y cuando el partido quedó a tiro de goleada, lo aprovechó. En eliminatorias, eso es una ventaja competitiva enorme: no depender de un único guion.

Hay otra lectura: el peso específico de los minutos. Túnez convirtió goles decisivos en el tramo final varias veces: Msakni 87' en Malaui, Ben Romdhane 82' vs Guinea Ecuatorial, Ben Romdhane 90+4' en Malabo. Y también mostró capacidad de abrir temprano y luego controlar: Mastouri 4' en Liberia, Mastouri 8' vs Liberia, Abdi 28' de penal vs Namibia. En términos de rendimiento, es una mezcla peligrosa para el rival: si te cuidás del inicio, te gana al final; si te dormís, te castiga temprano y te obliga a remar contra un equipo que casi no concede.

Tabla 1: Partidos de Túnez en Eliminatorias CAF Grupo H

Fecha Grupo Jornada Rival Condición Resultado Goleadores Sede
17 de noviembre de 2023 H 1 Santo Tomé y Príncipe Local 4:0 Meriah 37', Msakni 53', Rafia 79', Ben Larbi 88' Estadio Olímpico Hammadi Agrebi
21 de noviembre de 2023 H 2 Malaui Visitante 0:1 Msakni 87' (pen.) Estadio Nacional Bingu
5 de junio de 2024 H 3 Guinea Ecuatorial Local 1:0 Ben Romdhane 82' (pen.) Estadio Olímpico Hammadi Agrebi
9 de junio de 2024 H 4 Namibia Visitante 0:0 Estadio Orlando
19 de marzo de 2025 H 5 Liberia Visitante 0:1 Mastouri 4' Complejo Deportivo Samuel Kanyon Doe
24 de marzo de 2025 H 6 Malaui Local 2:0 Jaziri 86', Achouri 90+2' (pen.) Estadio Olímpico Hammadi Agrebi
4 de septiembre de 2025 H 7 Liberia Local 3:0 Mastouri 8', Sassi 66', Saad 90+4' Estadio Olímpico Hammadi Agrebi
8 de septiembre de 2025 H 8 Guinea Ecuatorial Visitante 0:1 Ben Romdhane 90+4' Estadio de Malabo
10 de octubre de 2025 H 9 Santo Tomé y Príncipe Visitante 0:6 Chaouat 36', Saad 39', 43', Gharbi 47', Ben Romdhane 68' (pen.), 90' Estadio Olímpico Hammadi Agrebi
13 de octubre de 2025 H 10 Namibia Local 3:0 Abdi 28' (pen.), Mejbri 55', Sassi 64' Estadio Olímpico Hammadi Agrebi

Tabla 2: Tabla de posiciones Grupo H

Pos. Equipo Pts. PJ G E P GF GC Dif.
1 Túnez 28 10 9 1 0 22 0 +22
2 Namibia 15 10 4 3 3 13 10 +3
3 Liberia 15 10 4 3 3 13 11 +2
4 Malaui 13 10 4 1 5 11 10 +1
5 Guinea Ecuatorial 11 10 3 2 5 8 15 −7
6 Santo Tomé y Príncipe 3 10 1 0 9 5 26 −21

Con la tabla completa a la vista, la foto del grupo es clara: hubo pelea por el segundo escalón, pero no por la cima. Namibia y Liberia, con los mismos puntos, discutieron la condición de “mejor del resto”. Malaui se mantuvo cerca. Guinea Ecuatorial sufrió en contra (15 goles recibidos) y Santo Tomé y Príncipe fue el equipo más castigado. Túnez, en cambio, vivió en otra liga dentro del mismo grupo: el único con cero derrotas y el único con arco invicto.

Cómo juega

Hablar de “cómo juega” con datos duros obliga a evitar el dibujo táctico fino —eso no se ve en una planilla—, pero permite describir una identidad competitiva muy clara. Túnez es un equipo que se siente cómodo reduciendo el partido, achicando el margen de error del rival y el propio. Lo demuestra el dato más pesado de todos: 0 goles en contra en 10 encuentros. Ese número, repetido, define un estilo incluso sin mencionar un esquema.

El segundo indicador es el tipo de resultados que administra. Tuvo cinco partidos en el rango de marcador mínimo (0:0, 1:0, 0:1) y los atravesó sin urgencias. Eso sugiere una selección preparada para convivir con el 0:0 largo, con la paciencia como herramienta y no como resignación. En Malaui, por ejemplo, el gol llegó al 87' y fue un penal: partido cerrado, lectura fría, resolución sin desborde. En Guinea Ecuatorial, el 1:0 llegó al 82', también de penal: otra vez el mismo patrón, insistencia medida, sin romper el orden.

Pero no es un equipo exclusivamente reactivo o de partido trabado: cuando aparece la ventaja y el rival pierde pie, Túnez acelera. Los cuatro triunfos por tres o más goles no están repartidos al azar; dos de ellos, además, aparecen en el tramo final de la campaña (6:0 y 3:0), lo que sugiere que el equipo no solo sostuvo su piso de seguridad sino que, con el correr de la eliminatoria, también encontró una versión más contundente para cerrar historias. El 0:6 del 10 de octubre de 2025 tuvo seis goles y varios nombres: Chaouat, Saad, Gharbi y Ben Romdhane. Reparto y voracidad.

El reparto del gol, justamente, es otro dato que habla. En la lista aparecen muchos anotadores: Meriah, Msakni, Rafia, Ben Larbi, Ben Romdhane, Mastouri, Jaziri, Achouri, Sassi, Saad, Chaouat, Gharbi, Abdi, Mejbri. No es una selección que dependa de un solo apellido para llegar al gol; incluso los tantos decisivos se repartieron entre atacantes y mediocampistas, y hubo goles de penal en momentos clave. Eso amplía el abanico de soluciones: si un día no aparece el goleador principal, el equipo tiene otras rutas.

Las vulnerabilidades, en este caso, se leen por ausencia de problemas, lo cual también es un riesgo: cuando una campaña sale perfecta, el primer golpe real puede llegar sin aviso. El único empate fue 0:0 en Namibia, y el resto fueron victorias. Esa falta de partidos donde el equipo haya tenido que remontar o gestionar un resultado adverso deja una pregunta competitiva abierta: ¿qué pasa si en un Mundial el rival pega primero? No hay evidencia directa en estos datos de un Túnez obligado a correr desde atrás. Por eso, una de sus claves de preparación será mental: sostener el orden también cuando el guion se tuerce.

Y hay un detalle fino, casi de laboratorio: Túnez no solo defendió bien; defendió el área y los momentos. Marcó goles muy temprano (4' en Liberia) y muy tarde (90+4' en Malabo). Eso suele hablar de concentración sostenida, de equipo que no se parte en el final ni entra dormido. En torneos cortos, ese rasgo vale puntos.

El Grupo en el Mundial

El Mundial le ofrece a Túnez un cambio de paisaje: de dominar su grupo con autoridad a medirse en una zona con un rival asiático de identidad fuerte y un europeo de peso histórico, más un tercer participante que llegará desde un play-off UEFA. El Grupo F lo empuja a un terreno donde su principal virtud —la solidez— deja de ser un lujo y pasa a ser una necesidad.

Hay algo llamativo en el fixture: los dos primeros partidos se juegan en el Estadio BBVA, en Monterrey. Eso, en un torneo tan móvil, puede ayudar a estabilizar rutinas: misma ciudad, mismo estadio, mismo césped, mismas referencias. Primero, un duelo ante un rival por definirse desde UEFA; luego, Japón. Recién el tercer partido cambia de escenario y se muda al AT&T Stadium, en Dallas, para enfrentar a Países Bajos.

La traducción práctica para el análisis es clara: Túnez llega con una receta de marcadores cortos, pero en un grupo donde cada detalle se paga caro. El primer partido suele marcar el tono de toda la fase: un triunfo te acomoda, un empate te sostiene, una derrota te obliga. Y como Túnez mostró una capacidad notable para no conceder, ese primer encuentro aparece como la oportunidad de instalar su partido: ritmo controlado, estrés bajo, y dejar que la presión del debut pese del otro lado.

En el segundo partido, frente a Japón, el desafío será sostener la concentración en los tramos largos sin pelota “fácil”. En la eliminatoria CAF, Túnez demostró que puede esperar y resolver tarde; en fase de grupos, el reloj corre distinto, porque el valor del punto se multiplica y la diferencia de gol puede terminar decidiendo. Allí, su dato fetiche —cero goles en contra en diez partidos— funciona como un ancla: si no te convierten, siempre estás vivo.

El cierre ante Países Bajos, en Dallas, suena a examen mayor y también a oportunidad. En grupos así, muchas veces el tercer partido se juega con cuentas: sumar para clasificar, o ganar para no depender de nadie. Túnez llega con un historial reciente de goles en finales de partido (90+4' en Malabo, 90+4' vs Liberia, 90+2' de penal vs Malaui). Esa capacidad de sostener tensión hasta el último minuto puede ser un arma en un partido donde el cansancio y los nervios hacen su trabajo.

Y el dato más importante para el guion mundialista es que Túnez trae una identidad exportable: no depende de condiciones específicas para competir. Ganó afuera, empató afuera, goleó afuera. En casa fue más productivo, sí, pero no fue un equipo localista. Eso en un Mundial, donde casi todo es “neutral”, pesa.

Tabla: Partidos de Túnez en el Grupo F del Mundial

Fecha Estadio Ciudad Rival
14 de junio de 2026 Estadio BBVA Monterrey Rival por definirse, saldrá del play-off UEFA Ruta B: Ucrania, Suecia, Polonia o Albania.
20 de junio de 2026 Estadio BBVA Monterrey Japón
25 de junio de 2026 AT&T Stadium Dallas Países Bajos

Partido 1: Rival por definirse, saldrá del play-off UEFA Ruta B: Ucrania, Suecia, Polonia o Albania. El debut es un partido para imponer condiciones desde el orden. Túnez llega con una credencial difícil de discutir: 10 partidos, 0 goles recibidos. Ese dato no gana partidos por sí solo, pero sí marca el tono emocional: el rival sabe que tendrá que trabajar cada situación y, si se desespera, puede quedar expuesto. Pronóstico: empate.

Partido 2: Japón. Aquí la clave será la paciencia con intención. Túnez mostró que puede ganar tarde (87', 82', 90+4'), pero en un grupo, a veces el empate es un buen negocio y a veces se queda corto. El equipo tendrá que leer el partido con la misma frialdad de sus eliminatorias: si el 0:0 se estira, no perder la cabeza; si aparece la chance, morder. Pronóstico: empate.

Partido 3: Países Bajos. Un partido que, por contexto, puede ser de tensión alta. Túnez no tiene en sus datos una experiencia reciente de ir perdiendo y remontar, pero sí tiene una fortaleza repetida: competir hasta el final, con goles tardíos y sin conceder. Eso no garantiza nada ante un rival de primer nivel, pero sí ofrece un camino: sostener el partido vivo y esperar su momento. Pronóstico: gana Países Bajos.

Claves para pensar la clasificación

  • Cuidar el debut: sumar en el primer partido sostiene el plan del grupo.
  • Mantener el arco en cero al menos en dos partidos: es el rasgo que más se repite en su camino y el que más puede trasladarse.
  • Ser eficiente en las ventanas finales: Túnez resolvió varios partidos después del minuto 80.
  • Repartir el gol como en eliminatorias: llegar con múltiples vías de anotación evita quedar atado a una sola noche inspirada.
  • Evitar el primer gol en contra: no hay evidencia numérica reciente de escenarios de remontada; el orden inicial es parte del ADN.

Opinión editorial

Túnez no se clasificó: se blindó. En una eliminatoria donde muchos se enredan con el contexto, armó una campaña que no admite discusión: 28 puntos de 30, 22 goles a favor, 0 en contra. Eso no es “tener suerte” ni “aprovechar un grupo”: es sostener una idea durante dos años de fechas FIFA y ejecutar siempre lo mismo con la seriedad de un equipo que no negocia su base. En un Mundial, esa base es un pasaporte emocional: no te garantiza ganar, pero te garantiza competir.

El riesgo, justamente, es creer que con la cerradura alcanza. En la fase de grupos, el margen de error se achica y el tipo de partido que te espera cambia: no siempre vas a tener tiempo para resolverlo al 90+4'. Por eso, la gran prueba de Túnez no es defender —ya lo hizo diez veces seguidas—, sino encontrar el gol sin desordenarse cuando el rival no se cae. El equipo mostró que tiene nombres diversos para convertir; el Mundial le pedirá convertir en el momento exacto.

El cierre de esta historia, además, tiene una advertencia que viene escondida en su propio éxito: el 0:0 del 9 de junio de 2024 en Namibia. Ese partido enseña que incluso cuando Túnez controla, hay días en que el gol no llega. En una eliminatoria larga, ese empate se diluye. En un grupo mundialista, un 0:0 puede ser un ladrillo firme o una carga pesada, según lo que pase después. Si Túnez quiere que su épica sea algo más que una defensa perfecta, tendrá que elegir muy bien cuándo acelerar… y hacerlo sin perder la calma que lo trajo hasta acá.