Jordania - Grupo J
🇯🇴🔥 Jordania, el rugido de los Nashama que aprendieron a ganar en la cornisa
De la goleada que abrió el grifo a la madurez de los marcadores cortos: un equipo que se hizo adulto compitiendo partido a partido.
Introducción
Hay selecciones que llegan a un Mundial por la puerta principal y otras que empujan la historia desde una rendija, con uñas, con paciencia y con ese pulso que sólo aparece cuando el partido se ensucia. Jordania se metió en esa segunda estirpe: la de los equipos que no piden permiso para existir en la conversación, sino que se ganan cada frase a base de minutos tensos, remontadas tardías y resultados que se sostienen en el alambre.
El viaje, visto de corrido, tiene una cadencia particular. Arranca con un empate fuera de casa que se festeja como un aviso de carácter, sigue con una caída que obliga a ordenar prioridades, explota en una goleada que funciona como sacudón emocional, y termina consolidándose con una campaña que combina eficacia, oficio y un rasgo muy de eliminatoria: saber jugar cuando el margen es mínimo.
Si se baja a los números, el salto se entiende mejor por etapas. En la segunda ronda, Jordania cerró el Grupo G en el primer puesto con 13 puntos en 6 partidos, con 16 goles a favor y apenas 4 en contra, una diferencia de +12 que la dejó por encima de Arabia Saudita por desempate. Luego, en la tercera ronda, el escenario se volvió más áspero: Grupo B, diez jornadas, rivales con otro peso específico, y una producción final de 16 puntos, con 16 goles a favor y 8 en contra. Segundo puesto, detrás de Corea del Sur, y clasificación sellada desde la regularidad.
Ese recorrido no se explica sólo con tablas: se explica con escenas. La primera, casi cinematográfica, fue el 16 de noviembre de 2023 en Dusambé: Tayikistán 1:1 Jordania, empate con gol jordano en el 90+3’ de Al-Naimat para rescatar un punto cuando el partido ya olía a derrota. La segunda fue un golpe que acomodó el espejo: el 21 de noviembre de 2023, Jordania 0:2 Arabia Saudita en Amán, con dos golpes tempraneros que obligaron a entender que el margen de error no iba a ser generoso. La tercera, la que abre el grifo y cambia el ánimo, llegó el 26 de marzo de 2024: Jordania 7:0 Pakistán, una noche en la que el ataque pareció jugar con la red ya puesta y el estadio respiró futuro.
Y si hay un cuarto momento bisagra que explica la madurez competitiva, está fechado lejos del ruido de los focos: el 10 de junio de 2025, Jordania 0-1 Irak. Derrota mínima, de esas que no destruyen una campaña pero sí te dejan una nota en el margen: en el detalle, en el control emocional, en un segundo de desconcentración, se puede ir un partido. Jordania, a partir de ahí, queda retratada como lo que es: una selección que compite, que sostiene, pero que también sabe que el Mundial no perdona los errores pequeños.
El camino por Eliminatorias
El trayecto de Jordania por la clasificación asiática se organizó en rondas. Primero atravesó la segunda ronda en grupos y luego enfrentó una tercera ronda más exigente, también en formato de liga, donde la regularidad vale oro. El marco general es simple y cruel: en la tercera ronda, los primeros dos de cada grupo obtienen el boleto directo al Mundial, y el resto entra en fases posteriores de play-offs continentales e intercontinentales. Para Jordania, el objetivo era claro: no estirar la historia más de la cuenta. Y lo logró.
La segunda ronda, Grupo G, fue la versión “controlada” del equipo: números contundentes (16 GF, 4 GC), partidos con diferencias amplias ante el rival más débil y, sobre todo, la capacidad de sobrevivir a los duelos más finos. En ese grupo convivió con Arabia Saudita, Tayikistán y Pakistán. El detalle no menor: Jordania y Arabia Saudita terminaron con el mismo puntaje (13), el mismo registro de G/E/P (4-1-1), y Jordania se sostuvo arriba por una diferencia de gol superior (+12 contra +9). En eliminatorias, esa suma de goles que a veces se mira de reojo es una moneda de alto valor.
La tercera ronda, Grupo B, fue otra cosa: diez partidos, choques de ida y vuelta contra Corea del Sur, Irak, Omán, Palestina y Kuwait. Jordania terminó segunda con 16 puntos, con un balance de 4 triunfos, 4 empates y 2 derrotas. Lo que impresiona en esa síntesis es el equilibrio: 16 goles a favor, 8 en contra, diferencia +8. No es una selección de arco abierto; es una selección que concede poco y que, cuando encuentra el golpe, suele administrarlo con disciplina.
En esa fase, el detalle de los empates es revelador. Jordania empató cuatro veces, tres de ellas 1-1 (Kuwait en casa, Kuwait de visitante, Corea del Sur de visitante) y una 0-0 (Irak fuera). Es decir: cuando no gana, suele no desordenarse; y cuando no puede romper el partido, lo mantiene vivo sin regalarlo. Ese tipo de estabilidad es la que te deja en zona de clasificación directa sin necesidad de épica permanente.
También hay una lectura psicológica del calendario: Jordania abrió la tercera ronda con un 1-1 en casa ante Kuwait, con penal en contra en el 90+2’. Empezar así, sin derrumbe posterior, habla de un equipo que procesa el golpe rápido. Después, en la jornada siguiente, fue a cancha neutral (Kuala Lumpur) y ganó 3-1 a Palestina. En eliminatorias, ese es un mensaje: no hay excusa logística que valga más que el plan.
Y hay, claro, una caída que ordena prioridades: Jordania perdió 0-2 en casa con Corea del Sur el 10 de octubre de 2024. A partir de ahí, la respuesta fue un 4-0 a Omán cinco días después. En esa secuencia está la idea central del equipo: puede perder, pero no se derrite; puede equivocarse, pero no se queda viviendo en el error.
Tabla 1: Partidos de Jordania en Eliminatorias AFC
| Fecha | Ronda o Jornada | Rival | Condición | Resultado | Goleadores | Sede |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 16 de noviembre de 2023 | Grupo G | Tayikistán | Visitante | 1:1 | Tayikistán: Samiev 89'. Jordania: Al-Naimat 90+3'. | Estadio Pamir, Dusambé |
| 21 de noviembre de 2023 | Grupo G | Arabia Saudita | Local | 0:2 | Arabia Saudita: Al-Shehri 8', 30'. | Estadio Internacional, Amán |
| 21 de marzo de 2024 | Grupo G | Pakistán | Visitante | 0:3 | Jordania: Al-Tamari 2', 86', Olwan 9' pen. | Estadio Jinnah Sports, Islamabad |
| 26 de marzo de 2024 | Grupo G | Pakistán | Local | 7:0 | Jordania: Al-Taamari 15', 62', 79', Al-Naimat 28', Al-Rosan 52', Olwan 75', Abu Zraiq 83'. | Estadio Internacional, Amán |
| 6 de junio de 2024 | Grupo G | Tayikistán | Local | 3:0 | Jordania: Olwan 51', Al-Naimat 68', Sadeh 90+4'. | Estadio Internacional, Amán |
| 11 de junio de 2024 | Grupo G | Arabia Saudita | Visitante | 1:2 | Arabia Saudita: Lajami 16'. Jordania: Olwan 27', Al-Rawabdeh 45+2'. | Estadio KSU, Riad |
| 5 de septiembre de 2024 | Jornada 1 | Kuwait | Local | 1-1 | Jordania: Al-Tamari 14'; Kuwait: Al-Sulaiman 90+2' pen. | Estadio Internacional, Amán |
| 10 de septiembre de 2024 | Jornada 2 | Palestina | Visitante | 1-3 | Palestina: Ali 41'; Jordania: Al-Naimat 5', 50', Al-Rawabdeh 72' | Estadio Kuala Lumpur, Kuala Lumpur |
| 10 de octubre de 2024 | Jornada 3 | Corea del Sur | Local | 0-2 | Corea del Sur: Lee Jae-sung 38', Oh Hyeon-gyu 68' | Estadio Internacional, Amán |
| 15 de octubre de 2024 | Jornada 4 | Omán | Local | 4-0 | Jordania: Al-Naimat 26', 54', Olwan 49' pen., 87' | Estadio Internacional, Amán |
| 14 de noviembre de 2024 | Jornada 5 | Irak | Visitante | 0-0 | Estadio Internacional, Basora | |
| 19 de noviembre de 2024 | Jornada 6 | Kuwait | Visitante | 1-1 | Kuwait: Daham 68'; Jordania: Al-Naimat 21' | Estadio Internacional Jaber Al-Ahmad, Kuwait |
| 20 de marzo de 2025 | Jornada 7 | Palestina | Local | 3-1 | Jordania: Al-Arab 3', Nasib 11', Al-Tamari 45+3'; Palestina: Seyam 33' | Estadio Internacional, Amán |
| 25 de marzo de 2025 | Jornada 8 | Corea del Sur | Visitante | 1-1 | Corea del Sur: Lee Jae-sung 5'; Jordania: Al-Mardi 30' | Estadio Mundialista, Suwon |
| 5 de junio de 2025 | Jornada 9 | Omán | Visitante | 0-3 | Jordania: Olwan 45+7' pen., 51', 64' | Complejo Deportivo del Sultán Qaboos, Mascate |
| 10 de junio de 2025 | Jornada 10 | Irak | Local | 0-1 | Irak: Jassim 77' | Estadio Internacional, Amán |
A partir de esa secuencia completa se pueden recortar “bloques” que explican la campaña:
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Bloque de segunda ronda: 6 partidos, 4 triunfos, 1 empate, 1 derrota; 16-4 en goles. Hay un patrón evidente: cuando Jordania pudo acelerar (Pakistán), lo hizo sin culpa; cuando se cruzó con rivales de su nivel o superiores (Arabia Saudita, Tayikistán), eligió sobrevivir y morder en los momentos justos. El empate con Tayikistán con gol al 90+3’ y el triunfo en Riad 2-1 son dos piezas del mismo rompecabezas: resistencia + oportunismo.
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Bloque de tercera ronda: 10 partidos, 16 puntos; 16-8 en goles. En casa, Jordania mezcló: empató 1-1 con Kuwait, perdió 0-2 con Corea del Sur, aplastó 4-0 a Omán, ganó 3-1 a Palestina, y cayó 0-1 con Irak. De visitante, sumó empates valiosos (0-0 con Irak, 1-1 con Kuwait, 1-1 con Corea del Sur) y pegó un golpe grande con el 3-0 a Omán. Es decir: no fue un equipo “localista” ni “dependiente” de un solo contexto; supo puntuar fuera y eso explica la clasificación.
Tabla 2: Tablas de posiciones completas
Tabla de posiciones
| Ronda | Grupo | Pos. | Equipo | Pts. | PJ | G | E | P | GF | GC | Dif. |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Segunda | G | 1 | Jordania | 13 | 6 | 4 | 1 | 1 | 16 | 4 | +12 |
| Segunda | G | 2 | Arabia Saudita | 13 | 6 | 4 | 1 | 1 | 12 | 3 | +9 |
| Segunda | G | 3 | Tayikistán | 8 | 6 | 2 | 2 | 2 | 11 | 7 | +4 |
| Segunda | G | 4 | Pakistán | 0 | 6 | 0 | 0 | 6 | 1 | 26 | -25 |
| Tercera | B | 1 | Corea del Sur | 22 | 10 | 6 | 4 | 0 | 20 | 7 | +13 |
| Tercera | B | 2 | Jordania | 16 | 10 | 4 | 4 | 2 | 16 | 8 | +8 |
| Tercera | B | 3 | Irak | 15 | 10 | 4 | 3 | 3 | 9 | 9 | 0 |
| Tercera | B | 4 | Omán | 11 | 10 | 3 | 2 | 5 | 9 | 14 | -5 |
| Tercera | B | 5 | Palestina | 10 | 10 | 2 | 4 | 4 | 10 | 13 | -3 |
| Tercera | B | 6 | Kuwait | 5 | 10 | 0 | 5 | 5 | 7 | 20 | -13 |
La tabla de tercera ronda muestra un cuello de botella real por el segundo puesto. Jordania terminó con 16 e Irak con 15: un punto de margen después de diez jornadas. Y eso se explica, en gran parte, por los enfrentamientos directos: Jordania empató 0-0 en Basora y perdió 0-1 en Amán. Es decir: Irak le sacó cuatro de seis puntos posibles. Aun así, Jordania sostuvo el segundo lugar porque hizo mejor el trabajo contra el resto: goleó a Omán (4-0 y 3-0), le ganó los dos a Palestina (3-1 y 3-1), y evitó derrotas contra Kuwait (dos empates).
En clave de segmentación numérica, hay dos datos que describen el carácter competitivo de Jordania:
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Partidos de un gol o menos: en la tercera ronda, 6 de sus 10 partidos terminaron con diferencia de 0 o 1 gol (1-1, 0-2, 0-0, 1-1, 1-1, 0-1). Seis noches de borde, seis exámenes de cabeza. En ese terreno, Jordania no fue brillante, pero sí estable: perdió dos, empató cuatro, no ganó ninguno. El mensaje es doble: sabe resistir, pero le cuesta “terminar” partidos grandes.
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Goles encajados: 8 en 10 partidos en la tercera ronda. Conceder menos de un gol por partido en un grupo con Corea del Sur y con duelos tensos ante Irak te deja cerca del objetivo. No es un equipo que necesite meter tres cada noche; su ecosistema es el marcador corto.
Y si se vuelve a los extremos, se entiende la dieta emocional de la campaña: de un lado, el 7-0 a Pakistán y el 4-0 a Omán; del otro, el 0-1 con Irak y el 1-1 con Kuwait con penal al 90+2’. Jordania convive con ambos registros: sabe ser un equipo que pasa por arriba cuando hay diferencia, y sabe ser un equipo que no se rompe cuando el partido se vuelve un trámite de nervios.
Cómo juega
Hablar de “cómo juega” sin inventar pizarras obliga a mirar lo que los partidos dejan impreso en el marcador. Y ahí Jordania aparece como una selección de dos caras compatibles: cuando encuentra espacio, acelera sin mirar atrás; cuando no lo encuentra, prioriza la estructura y el control del riesgo.
El primer rasgo es la eficiencia en los partidos donde se siente superior. En la segunda ronda, Jordania le hizo 10 goles a Pakistán en dos partidos (3-0 fuera y 7-0 en casa). En la tercera ronda, repitió un patrón similar ante Omán: 4-0 como local y 3-0 como visitante. Son dos series que hablan de una virtud concreta: cuando rompe el partido, no se conforma. No se queda en el 2-0 cómodo; lo estira. Eso, en un grupo, vale puntos… y vale diferencia de gol, que a veces es una llave oculta.
El segundo rasgo es la capacidad de competir en escenarios cerrados sin perder la compostura. Jordania empató 0-0 en Basora ante Irak y 1-1 en Suwon ante Corea del Sur, dos visitas de alta exigencia donde el plan fue sostenerse y golpear cuando apareciera una ventana. Contra Corea del Sur, incluso, recibió un gol al minuto 5 y logró empatar al 30’. Ese dato no es táctico: es mental. Un equipo que puede rearmarse dentro del mismo partido.
El tercero es el repertorio del gol, con nombres que aparecen como faros repetidos. En la segunda ronda, entre Al-Tamari, Olwan y Al-Naimat se reparte gran parte del peso ofensivo. En la tercera ronda, Al-Naimat vuelve a aparecer en partidos clave (doblete a Palestina, goles a Kuwait), Olwan explota con un hat-trick ante Omán (incluido un penal sobre el final del primer tiempo), y Al-Tamari marca en momentos de estabilización (como el 45+3’ ante Palestina). No es un equipo de “un solo goleador” en el registro que ofrecen los partidos: hay continuidad en varios apellidos.
El cuarto rasgo, quizás el más determinante pensando en un Mundial, es la frontera fina entre sostener y resolver. Jordania empató cuatro veces en la tercera ronda y no ganó ninguno de sus partidos decididos por un gol. Y perdió dos encuentros por márgenes cortos o controlables (0-2 con Corea del Sur y 0-1 con Irak). Esto sugiere una lectura práctica: cuando el rival no se desordena, a Jordania le cuesta encontrar el segundo golpe. Puede empatar, puede resistir, pero el “partido que cae del lado propio” no aparece con frecuencia en los marcadores apretados.
Hay, además, una vulnerabilidad que se deja ver sin necesidad de lupa: las jugadas de cierre. El 1-1 ante Kuwait en Amán llegó con penal al 90+2’. El 1-1 ante Tayikistán se rescató al 90+3’, pero ese mismo tipo de partido es un recordatorio de lo que pasa cuando el final se estira: se gana o se sufre en la misma moneda. Jordania parece vivir bien en el tramo final, pero no siempre lo controla: a veces lo domina con carácter, a veces lo paga.
En síntesis: Jordania es un equipo que no negocia la competitividad, que castiga con contundencia a quien le regala el partido, y que en el duelo cerrado necesita convertir la resistencia en algo más que un empate. Su fortaleza está en la consistencia defensiva (8 goles recibidos en 10 partidos en la tercera ronda) y en su capacidad de sostenerse fuera de casa sin caerse; su desafío es transformar los partidos grandes y tensos en victorias, no sólo en supervivencias.
El Grupo en el Mundial
El Mundial le reserva a Jordania un Grupo J con un guion atractivo por contraste: un rival europeo, uno africano y uno sudamericano. El fixture es claro y, además, con un detalle logístico que pesa: dos partidos en el mismo estadio y ciudad, Levi's Stadium en San Francisco, antes de viajar a Dallas para el cierre. Eso puede ser un aliado: menos mudanzas, más rutina, menos fricción.
Primero, el debut: 16 de junio de 2026, Austria vs. Jordania, en San Francisco. Un estreno que suele definir la respiración del grupo. Para Jordania, ese primer partido tiene una obligación emocional: no regalar el comienzo. Sus eliminatorias muestran que puede convivir con el empate y que, si el partido se vuelve de un gol, suele mantenerse en pie. El plan probable, visto desde sus resultados, será sostener la estructura y buscar un momento puntual para golpear, más que perseguir un ida y vuelta constante.
Luego llega el segundo encuentro: 22 de junio de 2026, Jordania vs. Argelia, también en San Francisco. El calendario le da a Jordania la posibilidad de corregir sin cambiar de escenario. Ese segundo partido, por cómo suelen moverse las tablas de grupos, se parece a un cruce de gestión: sumar es vital, pero la manera de sumar también construye confianza. Jordania, por su historial reciente, tiene herramientas para jugar un partido de marcador corto sin desesperarse. Si logra ponerse arriba, sus goleadas ante Omán y Pakistán muestran que sabe aprovechar el desorden del rival; si no, también sabe vivir en el empate.
Y el cierre es el que te mide el pulso: 27 de junio de 2026, Jordania vs. Argentina, en Dallas. Un cierre de grupo ante un rival sudamericano de enorme nombre propio, que suele obligarte a una mezcla difícil: valentía sin suicidio. Para Jordania, ese partido será, sobre todo, un examen de concentración. Su derrota 0-1 ante Irak, con gol al 77’, es una advertencia: el partido puede escaparse en un tramo donde la fatiga y la ansiedad muerden. El Mundial tiene esa crueldad multiplicada.
Tabla: Partidos de Jordania en el Grupo J
| Fecha | Estadio | Ciudad | Rival |
|---|---|---|---|
| 16 de junio de 2026 | Levi's Stadium | San Francisco | Austria |
| 22 de junio de 2026 | Levi's Stadium | San Francisco | Argelia |
| 27 de junio de 2026 | AT&T Stadium | Dallas | Argentina |
Partido por partido, con pronóstico en lenguaje llano y sin vender humo:
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Austria vs. Jordania: empate. Jordania ha mostrado que puede sostenerse en visitas exigentes (0-0 con Irak, 1-1 con Corea del Sur) y que no necesita dominar para competir. El debut suele tener más freno que vértigo.
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Jordania vs. Argelia: empate. Por el tipo de resultados que Jordania viene firmando en partidos ajustados, el escenario más plausible es uno de detalles, donde el primer gol cambia todo. Si Jordania mantiene su promedio de goles recibidos de la tercera ronda (0,8 por partido), el partido se mantiene “jugable” hasta el final.
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Jordania vs. Argentina: gana Argentina. No hace falta describir virtudes ajenas para sostener esto: basta con mirar el propio espejo. Jordania, cuando enfrentó al rival más dominante de su grupo en eliminatorias, perdió 0-2 en casa contra Corea del Sur y empató 1-1 fuera. En un cierre de grupo con presión, el margen suele ser aún menor.
Claves de clasificación para Jordania en el grupo:
- Empezar sumando en el debut para no convertir el segundo partido en una obligación desesperada.
- Mantener el promedio defensivo de la tercera ronda: si el equipo vuelve a conceder menos de un gol por partido, llega con vida al cierre.
- Encontrar un triunfo en un partido de diferencia mínima: en eliminatorias, los partidos de un gol no se le dieron como victorias; en un grupo mundialista, alguno de esos encuentros hay que empujarlo a favor.
- Cuidar los cierres: Jordania ganó puntos con goles tardíos (Tayikistán, 90+3’), pero también los perdió con golpes al final (Kuwait, penal 90+2’). En un grupo, ese detalle es tabla o despedida.
Opinión editorial
Jordania llega al Mundial con un argumento que no se compra en el mercado: la costumbre de competir. No todo el mundo sabe vivir en el empate sin que el empate lo devore, ni todo el mundo sabe volver a levantarse después de un 0-2 en casa como el que le propinó Corea del Sur. El 4-0 inmediato a Omán fue una respuesta con tono de selección que entiende su camino: si no puede ganar siempre, al menos puede controlar su reacción.
Pero también llega con una deuda puntual, casi matemática: convertir los partidos apretados en victorias. En la tercera ronda, Jordania sumó empates valiosos, sí, pero no encontró el triunfo de un gol. Y el Mundial se escribe con esa tinta: un 1-0, un 2-1, un penal bien ejecutado, un despeje a tiempo. Si Jordania no convierte esa resistencia en tres puntos en algún tramo, corre el riesgo de quedarse en el “casi” que tanto castiga este torneo.
El cierre de esta historia, para Jordania, no depende de reinventarse: depende de pulir. Su campaña muestra que sabe defender, que sabe atacar cuando el rival le abre la puerta y que tiene nombres que aparecen en el marcador con frecuencia. La diferencia entre ser una buena historia y ser un equipo que incomoda de verdad está en el minuto 70 al 95, ese territorio donde el partido se convierte en una negociación de nervios.
La advertencia concreta está escrita en una línea seca: Jordania 0-1 Irak, 10 de junio de 2025, gol al 77’. No fue una goleada, no fue un baile: fue un partido que se fue por una rendija. En un Mundial, esas rendijas no son accidentes; son destinos. Si Jordania logra cerrarlas, el grupo deja de ser un recorrido turístico y se convierte en una disputa real. Si no, el torneo le recordará lo mismo que ya le enseñó la eliminatoria: competir es un punto de partida, no un final.